Taller en el Museo Histórico Nacional
Una vez terminado el taller en el Museo Histórico Nacional, que fue durante las vacaciones de invierno de los escolares, es decir, la segunda mitad de julio, sólo me queda compartir mis experiencias. La mas notable que rescato es a veces la tremenda diferencia de habilidad entre los practicantes. Hay quienes toman una daga y comienzan inmediatamente a esgrimir correctamente, mientras que otros tienen serios problemas de coordinación y ejecución de las técnicas. ¿Cuáles pueden ser los motivos? En mi opinión, que es únicamente personal, encuentro principalmente dos. La primera, es todos somos diferentes, con diferentes habilidades y talentos. Puede que un esgrimista sea muy talentoso, pero francamente malo en otras actividades como la arquería, ya que lo he visto.
La segunda, explicación que tiene más sentido es la actitud mental. A pesar que la actividad que desarrollamos con las herramientas de espuma es segura, algunos se ponen nerviosos. Y los nervios los traicionan. Pierden la eficiencia y sobre todo, la iniciativa del combate. El caso que más me llamó la atención fue en un combate libre con una niña. Ella tomó inmediatemente la iniciativa y fue necesario aplicarme mucho más que contra el resto. Quedé muy sorprendido.
Lo más irónico de los alumnos talentosos es que uno no puede dicírselos nunca. Ocurre que más importante que el talento, es la constancia y la disciplina. Un alumnos empeñoso, que entrena metódicamente, terminará superando a otro talentoso. Si uno comenta lo talentoso que es tal o cual persona, lo más probable que ocurra lamentablemente es que el alumno se confíe únicamente de su talento y pierda la constancia.
La segunda, explicación que tiene más sentido es la actitud mental. A pesar que la actividad que desarrollamos con las herramientas de espuma es segura, algunos se ponen nerviosos. Y los nervios los traicionan. Pierden la eficiencia y sobre todo, la iniciativa del combate. El caso que más me llamó la atención fue en un combate libre con una niña. Ella tomó inmediatemente la iniciativa y fue necesario aplicarme mucho más que contra el resto. Quedé muy sorprendido.
Lo más irónico de los alumnos talentosos es que uno no puede dicírselos nunca. Ocurre que más importante que el talento, es la constancia y la disciplina. Un alumnos empeñoso, que entrena metódicamente, terminará superando a otro talentoso. Si uno comenta lo talentoso que es tal o cual persona, lo más probable que ocurra lamentablemente es que el alumno se confíe únicamente de su talento y pierda la constancia.

